Bajo el lema “Dignidad de la familia migrante: protección, reconocimiento y bien común”, el encuentro reunió en el ex Congreso Nacional a representantes del Estado, organismos de Naciones Unidas, universidades, clínicas jurídicas y organizaciones de la sociedad civil que trabajan con personas migrantes y refugiadas.

Santiago, octubre de 2026. El Salón de Honor del ex Congreso Nacional acogió el jueves 22 de octubre la XXVI Jornada de Migración y Refugio, organizada por el Instituto Católico Chileno de Migración (INCAMI), organismo de la Conferencia Episcopal de Chile que desde hace más de 70 años acompaña a personas migrantes y refugiadas en el país.

Durante la mañana pasaron por el salón cerca de 200 personas. Hubo fundaciones y ONG que atienden a población migrante, agencias internacionales, universidades y clínicas jurídicas, instituciones públicas y comunidades de Iglesia, una convocatoria amplia que da cuenta de cuántos actores sostienen hoy el trabajo con familias migrantes en Chile.

Esta edición puso a la familia en el centro de la reflexión. A partir de ahí, la jornada se organizó en torno a la protección de las familias, su reconocimiento como parte de la comunidad y el aporte de su integración al bien común.

Estándares internacionales y política nacional

El primer panel revisó las brechas entre la política migratoria chilena y los compromisos internacionales que el país ha suscrito. En él participaron Candy Fabio, oficial de protección de UNICEF Chile; Paola Zepeda, encargada de misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Chile, y Juan Ignacio Mondelli, jefe de la oficina nacional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Para Fabio, el valor de estas instancias está en revisar cómo se aplica la legislación vigente en la protección de la infancia migrante. “Nos interesa proteger a los niños, niñas y adolescentes en situación migratoria y ojalá también a sus familias, porque los niños están con sus familias”, afirmó. Agregó que estos espacios permiten reconocer los avances, pero también “identificar nudos y soluciones a esos nudos”, tarea en la que, a su juicio, INCAMI puede contribuir desde su experiencia en terreno.

Zepeda puso el acento en la coordinación entre quienes toman decisiones. Según explicó, el encuentro sirvió para pensar “hojas de ruta o acciones conjuntas” que promuevan la protección de las personas migrantes, especialmente ante las oportunidades que podrían abrirse en materia de ordenamiento y regularización.

Mondelli, que asumió recientemente la jefatura de ACNUR en Chile, participó por primera vez en la jornada. Destacó el intercambio entre organismos internacionales, autoridades de gobierno y sociedad civil “en momentos que son realmente claves”, tanto a nivel internacional y regional como nacional, y felicitó a INCAMI por sus 70 años de trabajo.

Los desafíos dentro del país

El segundo panel se enfocó en cómo la sociedad chilena y sus instituciones pueden avanzar en la inclusión efectiva de las familias migrantes. Participaron, entre otros, Paulina Pérez, abogada del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) en la Región Metropolitana, y Francisca Pérez, del Servicio Nacional de Migraciones.

Paulina Pérez valoró el diálogo como herramienta para promover el respeto a los derechos humanos en materia migratoria. “Creemos que es un gran avance poder reunirnos y buscar que las políticas públicas y los servicios sean cada vez más asequibles a la población migrante que habita en nuestro país”, señaló.

Francisca Pérez, que asistió junto a Rodrigo Díaz, también del Servicio, subrayó la importancia de que distintos actores del Estado, la sociedad civil y los organismos conversen “desde el rol y perspectiva de cada uno” para avanzar hacia la realidad migratoria que el país necesita. Consultada por el plan que impulsa el Gobierno, precisó que hoy se encuentra en trámite legislativo, por lo que su resultado final podría variar. “La intención desde el Servicio Nacional de Migraciones es posibilitar que la gente ingrese a Chile de forma regular y permanezca en esa situación en el país”, explicó.

La jornada incluyó además espacios de diálogo y encuentro entre los asistentes, donde organizaciones de distintos ámbitos compartieron experiencias y exploraron formas de trabajo conjunto.

Con esta vigesimosexta edición, INCAMI da continuidad a una instancia que por más de dos décadas ha convocado a quienes trabajan en migración y refugio, con la dignidad de las personas y sus familias como punto de partida.

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